Partimos el nombre en tres líneas, y éstas despegan reivindicativas, contundentes, queriendo ser vistas y oídas. Dejando detrás un haz que no es más que la idea de que el mensaje va calando en la sociedad.






Partimos el nombre en tres líneas, y éstas despegan reivindicativas, contundentes, queriendo ser vistas y oídas. Dejando detrás un haz que no es más que la idea de que el mensaje va calando en la sociedad.





